Al sureste de la provincia de León y escoltada por los ríos Cea y Valderaduey encontramos Sahagún de Campos. Ciudad que vio nacer al actor Carmelo Gómez y descanso de peregrinos. Y es de ahí de donde partió uno de los protagonistas de la receta que hoy nos ocupa: el queso.
Fue comprado directamente en la factoría y no tenía etiquetas que pudiesen clasificarlo. Creo que era semicurado, con carácter pero no excesivamente potente al paladar.
Recordé una receta que hace años ví elaborar en televisión a Pedro Subijana y que, en su día puse en práctica (hablaremos de ello al final).
Y como tenía que comprar un par de filetes de ternera para otra preparación que os presentaré en breve, aproveché el viaje y compré cuatro. Dos para las pizzas de filete de hoy y los otros dos… lo veréis en unos días.
INGREDIENTES (Para 2 personas):
- 2 filetes hermosos de babilla de ternera
- 6 lonchas de queso semicurado
- Salsa de tomate frito, casero, a poder ser
- 150 gr. de jamón cocido
- Orégano picado
- Aceite de oliva, sal y pimienta.
ELABORACIÓN:
- Limpiamos los filetes de posibles nervaduras y/o durezas que pudiesen tener. Los salpimentamos y los marcamos en una sartén o en la plancha a fuego fuerte brevemente por ambos lados. Deben quedar crudos por dentro, ya que terminarán de hacerse en el horno.
- Disponemos los filetes sobre una placa de horno engrasada con un poco de aceite de oliva. Napamos cada uno de ellos con salsa de tomate, colocamos tres lonchas de queso por filete y terminamos repartiendo el jamón cocido cortado en dados un poco grandes.
- Introducimos en el horno con el gratinador encendido hasta que el queso funda y los filetes terminen de hacerse, cuidando de que no se nos sequen y queden “como zapatillas”.
- Espolvoreamos con orégano y servimos de inmediato.
SINANIMUS MOLESTANDI:
- Tenía éste plato en el olvido porque la primera vez que lo cociné no me llamó la atención. Usé queso mozzarella, que debería ser lo suyo. Pero la receta quedaba algo insípida, carente de entidad. Una pizza, además del tomate y la mozzarella suele acompañarse de ingredientes con cierta potencia de sabor (olivas, alcaparras, anchoa…). Pero no era el caso. La elección de un queso con cierto carácter hace que el sabor cambie radicalmente.
- Si usáis orégano seco, hacedlo con más mesura que con el fresco, ya que es más aromático.
- Podéis emplear el orégano de dos maneras: o bién lo añadís a la salsa de tomate o lo espolvoreáis como os he indicado a la hora de servir. Si optáis por la segunda opción hacedlo siempre en el último momento, ya fuera del horno, o correréis el riesgo de que el gratinador lo queme.

