Dice un amiguete que la sopa es la llave del cuerpo y no le falta razón. Un buen plato de sopa nos entona en cualquier época del año, y en estos días invernales se agradece con mayor motivo. La zurrukutuna es un plato sencillo, una sopa de ajo enriquecida con bacalao, muy reconfortante. Con él contribuimos al HEMC#50: sopas. Cuya anfitriona este mes es Nikë, de Cocina con ängel.
INGREDIENTES (Para 4 personas)
- ½ pan sopako
- 1 litro de agua
- 6 dientes de ajo
- 1 cucharadita de café de pimentón
- 5 pimientos choriceros o ñoras
- 5 colitas de bacalao, ya desalado
- 4 huevos
- Aceite de oliva, vinagre y sal
ELABORACIÓN:
En un recipiente con agua caliente ponemos a rehidratar los pimientos choriceros. Deben permanecer en remojo un mínimo de media hora.
Pelamos y cortamos en tres los dientes de ajo. Los vamos rehogando en una olla junto al pan sopako troceado y un buen chorro de aceite de oliva.
Pasados dos minutos agregamos el agua, el pimentón y salamos. Mantenemos media hora la cocción.
Con el dorso de un cuchillo raspamos la carne de los choriceros y la añadimos a la olla. Hervimos diez minutos mas, agregamos el bacalao desmigado, rectificamos de sal, tapamos y dejamos reposar.
Antes de servir ponemos agua al fuego con un chorro de vinagre y una cucharada de sal. No debe hervir a borbotón. Echamos los huevos y contamos cuatro minutos. Los sumergimos en un bol con agua helada para cortar su cocción y eliminar el sabor a vinagre.
Servimos la sopa calentita acompañando cada plato con un huevo escalfado.
SINANIMUS MOLESTANDI:
En lugar de pan sopako, podéis tostar en el horno pan del día anterior.
Podéis enriquecer la sopa usando caldo de verdura en lugar de agua.
El pimentón puede ser dulce, picante o una mezcla de ambos. La zurrukutuna lleva tradicionalmente un punto picantito. A vuestro gusto.
Dicen que el ajo, además de prevenir enfermedades, es antiséptico. Tengo oído que durante la segunda guerra mundial los soldados llevaban ajos para ayudar a sanar sus heridas.


