Otro
pinchito que importamos de la capital riojana. Lo vimos anunciado en un bar,
hicimos la foto-recordatorio de rigor y lo probamos. Quedamos encantados. No
sólo era vistoso y sorprendente. Además ¡Estaba riquísimo! Cuando regresamos al
hogar nos pusimos a repasar las notas e ideas que habíamos recopilado. Al
llegar al Ferrero de morcilla nos aguardaba una decepción. La cosa, aunque
nueva y diferente para nosotros, era bien conocida en la red. Encontramos un
montón de blogs y páginas que hacen referencia a ella. Y la idea de
incorporarlo a una serie de recetas navideñas… esa era otra. ¿Morcilla sobre el
mantel navideño? ¿Deliras? En esas fechas se sirve foie, marisco a discreción,
ibéricos, solomillo… y no sangre embutida, bestia!!!
Nos
retiramos a deliberar y concluimos que si. Que recordar y compartir ha sido
siempre la máxima de éste blog y al igual que nosotros, seguro que muchos de
vosotros no lo conocíais. Y un canapé hecho a base de morcilla sobre la mesa de
navidad si es vistoso, sorprende y además está riquísimo… pues eso.
INGREDIENTES:
- 1 morcilla de unos 200 gr.
- 2 huevos
- Almendra toscamente picada
- Pimienta negra
- Queso en daditos
- Aceite de girasol
ELABORACIÓN:
Disponemos
en un bol el relleno de la morcilla, un huevo entero y la yema del otro.
Pimentamos y mezclamos a conciencia. Reservamos en el frigorífico, así como la
clara del huevo sobrante.
A la hora
de servir batimos la clara de huevo y vamos formando bolitas con la masa del
tamaño de una pelota de golf.
Introducimos
en cada bolita un dadito de queso y sellamos.
Vamos
pasando las bolitas por la clara de huevo y después por almendra. Las freímos
en aceite de girasol a fuego medio y las vamos retirando sobre papel
absorbente.
Presentamos
en papel de magdalenas.
SINANIMUS MOLESTANDI:
No he
indicado si la morcilla es de arroz o de cebolla. Emplead la que más os guste.
Eso si: la calidad de la misma marcará la diferencia.
Es muy
importante que la fritura sea a fuego medio. Si está excesivamente alto la almendra
se quemará y el queso no llegará a fundirse.
Y para
finalizar, una idea de última hora.
Podríamos servir nuestros “bombones” sobre tartaletas, en lugar de papel
para magdalenas, así serían completamente comestibles. Si alguien se anima y lo
prueba que nos lo cuente ¿vale?


